Durante décadas, la cirugía de referencia para tratar determinadas hernias discales cervicales y estenosis foraminales ha sido la discectomía cervical anterior con artrodesis, una técnica que permite descomprimir las estructuras nerviosas afectadas mediante la extracción del disco dañado y la posterior fusión de las vértebras implicadas.
Sin embargo, los avances tecnológicos en neurocirugía están permitiendo el desarrollo de procedimientos cada vez menos invasivos, capaces de ofrecer resultados comparables en pacientes seleccionados mientras preservan la movilidad natural de la columna cervical. Entre ellos destaca la foraminotomía cervical endoscópica, una técnica que está despertando un creciente interés entre especialistas y pacientes.
Según explica el Dr. Carlos Botella-Asunción, uno de los neurocirujanos españoles con mayor experiencia en cirugía de columna y más de 35 años de trayectoria profesional, el objetivo actual no consiste únicamente en aliviar la compresión nerviosa, sino en hacerlo preservando al máximo la anatomía y la biomecánica natural del paciente siempre que sea posible.
Cuando el dolor en el brazo tiene origen cervical
La radiculopatía cervical es una de las causas más frecuentes de consulta en neurocirugía. Se produce cuando una raíz nerviosa que sale de la médula espinal queda comprimida, generalmente por una hernia discal o por cambios degenerativos asociados al envejecimiento de la columna.
Los síntomas pueden incluir dolor que se irradia desde el cuello hacia el hombro, el brazo o la mano, hormigueos, pérdida de sensibilidad e incluso debilidad muscular.
En muchos casos, los tratamientos conservadores como la fisioterapia, la medicación o las infiltraciones permiten controlar la sintomatología. Sin embargo, cuando el dolor persiste o aparecen déficits neurológicos, puede ser necesario plantear una intervención quirúrgica.
Una técnica que preserva el movimiento
La principal diferencia entre la cirugía tradicional de fusión cervical y la foraminotomía cervical endoscópica radica en que esta última permite acceder a la zona comprimida desde la parte posterior del cuello mediante una pequeña incisión y el uso de instrumental endoscópico de alta precisión.
El procedimiento consiste en ampliar el espacio por donde sale la raíz nerviosa eliminando únicamente las estructuras responsables de la compresión. De este modo, se conserva el disco intervertebral y se mantiene la movilidad natural del segmento tratado.
Este aspecto resulta especialmente relevante porque la pérdida de movimiento derivada de una artrodesis puede favorecer, con el paso de los años, una sobrecarga mecánica en los niveles adyacentes de la columna cervical.
La filosofía de la cirugía moderna de columna se orienta cada vez más hacia procedimientos que permitan resolver el problema manteniendo intactas las estructuras sanas cuando las características del paciente lo permiten.
¿Qué pacientes pueden beneficiarse?
No todos los casos son candidatos a cirugía endoscópica cervical. La correcta selección del paciente sigue siendo el factor más importante para obtener buenos resultados.
Actualmente, los mejores candidatos suelen ser pacientes con radiculopatía cervical unilateral causada por hernias discales laterales o foraminales, así como por determinados procesos degenerativos que estrechan el agujero por donde emerge la raíz nerviosa.
También puede resultar especialmente atractiva para personas jóvenes, activas o con elevadas demandas funcionales, ya que permite conservar la movilidad del cuello.
Por el contrario, existen situaciones en las que la cirugía convencional continúa siendo la mejor opción. Entre ellas destacan las hernias centrales con compresión medular importante, la mielopatía cervical, determinadas deformidades de la columna o los casos con inestabilidad vertebral significativa.
Menor agresión quirúrgica y recuperación más rápida
Otro de los aspectos que explican el crecimiento de esta técnica es su carácter mínimamente invasivo.
Al realizarse mediante una pequeña vía de acceso y utilizando sistemas ópticos de alta definición, la agresión sobre los tejidos es menor que en muchas cirugías tradicionales. Esto suele traducirse en una reducción del sangrado, menor dolor postoperatorio y una recuperación funcional más rápida.
Además, al evitar el abordaje anterior del cuello, desaparecen algunas de las complicaciones específicas asociadas a la cirugía cervical clásica, como la disfagia, las alteraciones temporales de la voz o las complicaciones relacionadas con los implantes utilizados en las fusiones vertebrales.
La evidencia científica respalda su utilización
El interés por la cirugía endoscópica cervical no responde únicamente a una evolución tecnológica. En los últimos años han aparecido estudios científicos de alta calidad que han permitido comparar directamente sus resultados con los de la cirugía tradicional.
Uno de los más relevantes es el estudio FACET, publicado en 2024, considerado actualmente el ensayo clínico aleatorizado más importante sobre esta cuestión. Sus resultados mostraron que la foraminotomía cervical posterior ofrecía resultados equivalentes a la cirugía de fusión cervical en términos de alivio del dolor, recuperación funcional, calidad de vida y satisfacción de los pacientes.
Asimismo, diversos metaanálisis publicados recientemente han confirmado que ambas estrategias presentan tasas de complicaciones y resultados clínicos comparables cuando se aplican en pacientes correctamente seleccionados.
El futuro de la cirugía cervical
La mejora constante de la tecnología endoscópica, el desarrollo de nuevos instrumentos quirúrgicos y la creciente experiencia de los especialistas están ampliando progresivamente las posibilidades de la cirugía mínimamente invasiva de columna.
Sin embargo, los expertos coinciden en que no existe una técnica universal válida para todos los pacientes. La clave continúa siendo realizar una valoración individualizada que permita determinar cuál es el procedimiento más adecuado en cada caso.
En este contexto, la cirugía cervical endoscópica se consolida como una alternativa real y respaldada por la evidencia científica para determinados pacientes con radiculopatía cervical, ofreciendo la posibilidad de resolver la compresión nerviosa preservando la movilidad natural de la columna y reduciendo la agresión quirúrgica.
La evolución de la neurocirugía apunta hacia tratamientos cada vez más precisos, personalizados y respetuosos con la anatomía del paciente. La cirugía endoscópica cervical es, sin duda, uno de los mejores ejemplos de esta transformación.

